Entré en casa dándole vueltas al tema de Blair. Dejé las
llaves sobre la mesita de la entrada y fui al salón.
El suelo del pasillo estaba lleno de ropa, revistas de moda
y zapatos, alcé la mirada desde las escaleras hasta la segunda planta. La
puerta del cuarto de mi hermana estaba abierta y se oían risas desde allí.
-Vest, Helen, ¿Queréis algo?- dije cambiando mi rumbo y
dirigiéndome a la cocina.
Tardaron un tiempo en responder, lo que me hizo pensar que
no me habían oído, pero nada más sentarme en la encimera mientras bebía un vaso
de leche, aparecieron ellas riéndose jocosamente.
-Ya le dije a tu hermana que me asusta que adivines todo.-
Helen era la mejor
amiga de mi hermana, su pelo era largo y negros, sus ojos azules claros, en mi
opinión de los más bonitos que había visto, y al igual que su hermana Bea, tenía la piel pálida.
Tanto Helen como Bea pasaban mucho tiempo en mi casa, así que no era difícil
adivinar que una de ellas estuviese arriba.
-Mi hermana es así de rarita.- Dijo Vest entre risas. -
¿Dónde has estado? Has tardado más de lo que pensaba.-
Miré reloj, apenas
eran las 5 de la tarde.
-¿A qué hora pensabas que iba a llegar? –Pregunté sin
esperar una respuesta, mi hermana solo quería saber si había estado
investigando, me conocía de sobra como para saber que si lo había hecho.-
Su mirada fue inquietante, quería sacar información, pero yo
la evitaba. Estuvimos un rato las tres sin decir nada. Me bajé de la encimera y
me fui con el vaso al salón.
Al llegar me senté y encendí la televisión, para mi
sorpresa, el tema principal de las noticias era la misteriosa muerte de Adam,
aún nadie había hallado quien era, pero algo que realmente me llamó la atención
fue la desaparición de Blair.
Cogí el mando y subí
el volumen, en ese momento llegó mi hermana y su amiga, y se sentaron para ver
la noticia. Vest le susurró algo a Helen en el oído, si no hubiera estado tan
atenta a la noticia posiblemente lo oiría.
Blair Cooper había desaparecido ayer, me extrañé aun mas por
eso, hacia nada había estado en su casa y no me habían dicho nada, cada vez
todo era más raro.
-¿Quién es Blair? – Preguntó Vest.
-Su ex novia, la chica que trabajaba en el café donde
siempre paramos Judith, su hermana.- dije mirando a Helen.- y yo.
Vest se levantó y abrió la caja que hoy por la mañana yo
misma había cerrado para no tener tentaciones, sacó el periódico y me lo dio.
Sonreí ante aquello, por primera vez en varios años, mi
hermana quería que yo siguiese con un caso. Tenía algo claro, lo descubriese o
no, por lo menos lo había intentado.
-Fui hoy a su casa, no estaba, una señora me dijo eso, pero
no sabía nada de que estaba desaparecida.- Me quede pensativa.- también vi a un
coche de la policía en su casa.
Nadie dijo nada más, estábamos las tres pensando acerca del
tema cuando sonó el timbre. Miré el reloj
y luego a Helen.
-Será tu hermana.-
Antes de decirlo, Vest ya se había levantado para abrir la puerta.
Helen se quedo esperando a oír algo que indicase que era
Bea. Al cabo de unos cuantos segundos, se oyeron voces, eran tres diferentes
voces. El tono alegre era de Yeich, el uso
de vocabulario adolescente delataba a mi hermana y la voz suave y tranquila
era, como yo había dicho, la de Bea.
Helen me miró al oírla, y se empezó a reír. Yo, por mi
parte, tan solo sonreí satisfecha de mi
misma ante aquello.
No hizo falta que llegaran a la puerta del salón, ya nos
habíamos levantado del sofá y salido al pasillo a buscarlas. Vest se quedo con
Helen en la cocina y yo subí con las otras dos a mi habitación.
-Tu hermana ¿Nunca va a recoger esto? - Inquirió Bea.
-Es un caso perdido.- me reí a la vez que lo decía.
Abrí la puerta de la habitación, y me senté en un pequeño
sofá que había cerca de la ventana. Yeich se tumbó en la cama y colocó un cojín
en su cabeza, a continuación, Bea se sentó a su lado.
-Venga, venga, cuenta.- dijo Bea ansiosamente.- ¿Qué sabes
del “caso Adam”? –estas dos últimas palabras las dijo recalcándolas con un tono
de misterio, no sabía muy bien si el tono iba en serio o simplemente se estaba
mofando de ello.
-Blair, su ex novia, está desaparecida desde ayer.
-Pero hoy no te dijeron eso.- Yeich no había dejado tiempo
para acabar la frase cuando dijo esto, no era una pregunta, era una afirmación.
Por el rostro que mostraba, a ella también le extrañaba la noticia esta.- Que
raro es todo.
Decidí no darle más vueltas al tema, así que hablamos de
otra cosa. Algo muy común en nosotras era hablar de chicos y para no variar, hoy también lo hicimos.
Primero empezamos con el novio de Yeich y luego con un chico nuevo que iba con
Bea a clase de Literatura. Nunca habíamos oído hablar de él, según ella había
descrito su pelo era rubio claro, con ojos verdes y grandes y con una sonrisa
ladeada.
Tras más de media hora cotilleando sobre este misterioso
chico, decidimos ir a dar un paseo. Cambié mi ropa sustituyendo la camiseta de
nirvana por una lisa de color azul claro y nos fuimos.
Nos subimos en el coche de Yeich y fuimos a dar un paseo por
el centro comercial. Allí estaban
sentados en un banco, Dean, Paul y Tom, eran nuestros mejores amigos, y
aunque ya no quedásemos tanto, seguíamos teniendo confianza entre nosotros.
Nos acercamos a ellos y nos sentamos en el banco de enfrente
para hablar con ellos. Estaban alegres por la victoria de su equipo de futbol
americano.
La verdad es que nunca había sentido pasión por ese deporte
pero hasta los cinco años, siempre había ido con mi madre a ver los partidos de
Tom, ambas madres se llevaban muy bien y
Tom y yo éramos muy amigos a pesar de los años de diferencia.
Tom era alto, moreno y de ojos claros, sus rasgos faciales
eran muy sencillos y mostraban un rostro algo delicado. El pelo no lo tenía
largo y frecuentaba el uso de gomina para dejarlo de punta. Era un chico
tímido, pero cuando cogía confianza era muy atrevido. Tenía 23 años recién
cumplidos, y hacia un mes que, por fin, se había sacado el carnet de conducir,
así que ahora su medio de transporte era el viejo Chevy de su padre.
Dean y Paul eran primos, Paul era de mi edad, y Dean de la
de Tom. Ambos eran castaños y con el pelo rizoso no muy largo. Los ojos verdes
de Paul estaban escondidos por unas gafas mientras que los de Dean eran negros
y no llevaba gafas. Tenían una personalidad completamente diferente, Dean era
tranquilo y Paul siempre estaba haciendo algo, si me mandasen hacerle un test
medico, le hubiese diagnosticado hiperactividad.
Me levanté y me senté en un pequeño hueco al lado de Tom,
todos me miraron.
-¿Qué sabes de Adam Debay? – dije en tono bajo.
Echó su cuerpo hacia atrás mientras apoyaba su espalda en el
respaldo del banco. No dijo nada, se limitó a alzar los hombros.
-Era de aquí, pero hace un tiempo se fue a vivir a Nueva
York, iba y venía cada poco.- Para variar, Dean tenía la respuesta.- Su novia,
o su viuda, o… ¿Cómo se llama la chica a la que se le ha muerto el novio?...
bueno, da igual, esa chica vive en Nueva York, se llama…- Hizo una pausa para
buscar algo en su móvil.- Sarah Clark.- al parecer, lo que buscaba era su nombre.
Me paso su móvil que se encontraba con el perfil de Facebook
de Adam en la pantalla, en relaciones ponía el nombre de la chica, pinché en el
perfil de ella. Una chica Rubia de pelo largo y ojos saltones apareció en la
pantalla, en la foto aparecía con un chico, le devolví el móvil a Dean.
-¿Es Adam? - Pregunté refiriéndome al chico de la foto.
Tanto Dean, como Tom miraron el móvil.
-No, ese es Julio, es de España, lleva aquí un año.- La
respuesta esta vez fue de Tom.- creo que vive en su casa… como una especie de
intercambio.
Me extrañó muchísimo eso, en la foto ella salía abrazándole
y dándole un beso en la mejilla, si ella tenía novio, esas fotos no son las
típicas que se ponen de perfil.
Estaba pensativa cuando noté el brazo de Tom pasar por mis hombros.
Miré su mano que estaba apoyada en mi clavícula, no me hacía daño pero me
incomodaba.
-¿Qué haces hoy de noche?- Preguntó este con una sonrisa en
la cara
-Cenar, dormir… cosas que se hacen normalmente.- le devolví
la sonrisa con un poco de ironía.
-Error, hoy cenas conmigo, te viene bien despejar.
Miré a Yeich que estaba sonriendo y luego a Bea, la cual se
reía.
-De acuerdo.- asentí sin saber de qué iba todo aquello.
-Pues a las diez en el restaurante de donde tú casa.
Me levanté del banco y me acerque a ella, las cogí de un
brazo a cada una en señal de que se levantaran.
-Vamos a dar una vuelta, anda.- les dije para romper la
tensión que había
Nos marchamos de aquel lugar, dejando a los tres chicos sin
nada que decir. Pasamos por unas cuantas tiendas mirando escaparates y
comprando ropa.
Eran casi las diez menos cuarto cuando miré el reloj, así
que les metí prisa para llegar allí a tiempo.
No tenía mucho interés en aquella especie de cita, en la que
me habían metido entre todos, pero tampoco me gustaba llegar tarde.
O.O
ResponderEliminar-¿Qué haces hoy de noche?- Preguntó este con una sonrisa en la cara
-Cenar, dormir… cosas que se hacen normalmente.- le devolví la sonrisa con un poco de ironía.
-Error, hoy cenas conmigo, te viene bien despejar.
HE MUERTO *-* PERFECTO
jejejeje a mi me gustaria que me lo dijera alguien **-**
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